Embarazo


En la gestación se producen cambios fisiológicos importantes: se intensifica el hambre y la sed, como reflejo de satisfacer las nuevas necesidades; disminuye el reflejo gastrointestinal y el cardias se relaja, dando origen a molestias digestivas (vómitos, ardores o estreñimiento); el volumen sanguíneo aumenta de manera que se produce una bajada de hierro y se incrementa el metabolismo basal.


El aporte energético requerido es de 300 kcal más en el segundo y tercer trimestre debido al crecimiento del feto y la placenta. Los requerimientos de macronutrientes son similares a los de cualquier persona adulta, pero si es necesario un refuerzo de vitaminas y minerales para el óptimo desarrollo del bebé. Aumentan las necesidades de ácido fólico, vitaminas A, D, B
1, B2, B6 y calcio, hierro y zinc. 

Las principales fuentes de ácido fólico son la levadura de cerveza, las verduras de hoja oscura y de tubérculo, los cereales integrales y germinados, ostras, salmón, leche entera y dátiles. 

La vitamina A interviene en la formación del calostro y en la constitución de depósitos hepáticos para la lactancia y está presente en vísceras de animales, perejil, espinacas, zanahorias, mantequilla, aceite de soja, atún y bonito, huevos y quesos. 

La vitamina D  se sintetiza mediante la luz solar, es esencial en el metabolismo del calcio y hay que tener presente que en el embarazo la madre transfiere 30 gr al feto. 

La vitamina B1 (tiamina) está presente en levadura de cerveza, huevos enteros, cacahuetes, otros frutos secos, carnes de cerdo o de vaca, garbanzos, lentejas, avellanas y nueces, vísceras y despojos cárnicos y ajos.

La vitamina B2 (riboflavina) disminuye en tercer trimestre debido a una mayor transferencia de la madre al feto. Podemos encontrarla en levadura de cerveza, huevos, cacahuetes, germen de trigo, almendras, coco, champiñones, mijo, quesos curados y semicurados, salvado y lentejas.

La vitamina B6 (piridoxina) se encuentra en sardinas y boquerones frescos, nueces, lentejas, vísceras, garbanzos, carne de pollo, atún y bonito, avellanas, carne de ternera o cerdo y plátanos.

Los niveles de calcio disminuyen ligeramente hasta la semana 34 de gestación, ya que junto a la vitamina D aumenta su absorción intestinal, su reabsorción ósea y sus niveles circulantes. Las principales fuentes son los lácteos, salmón, sardinas, grano de soja, levadura de cerveza, semilla de sésamo, almendras, germinados, algas, col rizada y berza.

La reabsorción de hierro por el intestino aumenta un 40%, por lo que se requiere mayor aporte procedente de carne de ternera, sardinas, huevos, fruta seca (higos, ciruelas y albaricoques), almendras, levadura de cerveza, cacao, pan integral, germinados, remolacha, brécol, verduras de hoja verde y algas.

Los niveles plasmáticos del zinc descienden progresivamente en un 40% y el exceso de hierro interfiere en su absorción. Las principales fuentes son ternera, ostras, mariscos, frutos secos, zanahorias, maíz, tomate, plátanos, levadura de cerveza, semilla de sésamo, almendras, germinados, algas, col rizada y berza.

La embarazada debe tener especial cuidado con el ayuno, pues la falta de carbohidratos hace que el organismo utilice los ácidos grasos como fuente de energía, dando lugar a un exceso de acetona que puede atravesar la placenta y afectar al crecimiento y desarrollo del feto. 

El exceso de vitaminas que aportan algunos suplementos puede resultar peligroso, en el caso de las vitaminas A y D pueden producir malformaciones fetales durante el primer trimestre. En cuanto a los medicamentos deben evitarse en la medida de lo posible.

El alcohol es pernicioso para el feto por su toxicidad, por su acción antagonista con el ácido fólico y por la deficiencia nutricional que acarrea. En madres alcohólicas, el recién nacido presenta el “síndrome del alcohólico fetal”, caracterizado por malformaciones y retraso mental. El tabaco suele inducir a bajo peso en el recién nacido.

La mujer que sigue una dieta vegetariana durante su embarazo debe incluir cantidad importante de cereales en todas las comidas para completar la proteína vegetal, aumentar consumo de frutos secos, levadura de cerveza, germen de trigo y germinados de soja para evitar déficit de vitamina B12, aminoácidos esenciales, hierro y calcio.

Es primordial ser conscientes de que una correcta alimentación en la gestante debe comenzar antes de la concepción y que la mujer embarazada debe comer para dos, pero nunca por dos.