Lactancia

Durante el primer año de vida la leche materna satisface todas y cada una de las necesidades nutricionales del bebé, además de proporcionar anticuerpos de la madre no presentes aún en el organismo del recién nacido.

La composición de la leche materna no es constante, sufre cambios a lo largo del proceso de lactación y puede variar en función de la alimentación de la madre. La primera producción de la mama es el calostro, con aspecto amarillento y cremoso, rico en proteínas, vitaminas liposolubles, minerales e inmunoglobulinas. Tras los dos a cuatro días siguientes al parto aparece la leche de transición, más acuosa y con más grasa, lactosa, vitaminas hidrosolubles y calorías que el calostro. Entre séptimo y décimo día aparece la leche definitiva o madura cuya composición es la definitiva.

Los beneficios de la lactancia materna son múltiples, cabe destacar la ausencia de contaminación, menos riesgos de sobrealimentación, menos reacciones alérgicas y protección ante agentes infecciosos.